domingo 6 de enero de 2008

Amor




AMOR

Llamo materialista al hombre que no conoce el arte del amor. Y no llamo materialista al que no cree en Dios. Y no llamo religioso a un hombre por creer en Dios. Llamo religioso a aquél que sigue aumentando su amor, su confianza y que continúa esparciendo su éxtasis por toda la Existencia.

Osho

LA MUSICA INTERNA

El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.

Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Sólo a través del amor la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.

El amor provoca el proceso, el amor es un agente catalizador. Y si el amor no provoca el proceso de tu música interna, entonces debe ser algo disfrazado de amor; no es amor. Quizás sea deseo, quizás sea sexualidad. No hay nada malo en la sexualidad o en la sensualidad. No hay nada malo en el deseo. No los condeno; están bien tal como son, pero no son amor. Pueden hacerse pasar por amor, pueden engañarte al hacerte pensar que son amor. El criterio para saberlo es: si tu música interna comienza a fluir, entonces es amor. De pronto te sientes en una profunda armonía y dejas de discordar. Te vuelves armónico, dejas de ser un caos, te vuelves un cosmos. ¡Y la vida comienza a tener una nueva cualidad, la cualidad del júbilo, la cualidad del aleluya!

Este es el único criterio: sigue buscando, sigue profundizando más y más en el amor y un día tropezarás con tu música interna. Y después de esto la vida nunca será la misma.

De hecho, después de esto comienza la vida.

¿QUE ES EL AMOR?

Osho:

¿Qué es el amor? ¿Por qué le temo tanto al amor? ¿Por qué se siente como un dolor insoportable?

Preguntas: "¿Qué es el amor?" Es una profunda necesidad de ser uno con el todo, una profunda necesidad de fusionar en una unidad el tú y el yo. El amor es así porque estamos separados de nuestra propia fuente. De esa separación surge el deseo de volver al Todo y de unificarse con El.
Si arrancas un árbol de la tierra, si levantas sus raíces, entonces el árbol sentirá un gran deseo de volver de nuevo a la tierra, porque ésa es su verdadera vida.

Ahora se está muriendo. Separado, el árbol no puede existir. Existe en la tierra, con la tierra, a través de la tierra. Eso es amor.
Tu ego se ha convertido en una barrera entre tú y tu tierra: el Todo. El hombre se asfixia, no puede respirar, ha perdido sus raíces. Ya no es alimentado. El amor es un deseo de nutrición; el amor es enraizarse en la existencia.

Y el fenómeno se facilita si vas a los polos opuestos, es por eso que el hombre es atraído hacia la mujer, la mujer atraída hacia el hombre. El hombre puede encontrar su tierra a través de la mujer, volverá a poner los pies sobre la tierra a través de la mujer y la mujer volverá a poner sus pies sobre la tierra a través del hombre. Son complementarios. El hombre solo, es una mitad que desesperadamente necesita recuperar su totalidad. La mujer sola, es una mitad. Cuando estas dos mitades se encuentran, se acoplan, se funden, por primera vez uno se siente enraizado, con los pies en la tierra. Una gran dicha surge en tu ser.

No sólo te enraízas en la mujer, sino que a través de esa mujer, te enraízas en Dios. La mujer es sólo una puerta, el hombre es sólo una puerta. El hombre y la mujer son puertas hacia Dios. El deseo de amor es deseo de Dios. Quizás puedas entenderlo, quizás no, pero el deseo de amor prueba realmente la existencia de Dios. No existe otra prueba. Dios existe porque el hombre ama. Dios existe porque el hombre no puede vivir sin amor.
La necesidad de amar simplemente nos dice que solos, sufrimos y morimos. Juntos crecemos contentos, nutridos, satisfechos.
Preguntas: "¿Qué es el amor? ¿Por qué le temo tanto al amor?"

Y es por eso que también le tememos al amor, porque en el momento que te fundes con la mujer pierdes tu ego; la mujer se funde con el hombre y pierde su ego.

Ahora bien, debes comprender esto: consigues enraizarte en el Todo sólo cuando te pierdes a ti mismo; no hay otro camino. El Todo te atrae porque te sientes desnutrido y cuando llega el momento de desaparecer en el Todo, comienzas a sentir muchísimo miedo. Un tremendo miedo surge porque te estás perdiendo a ti mismo. Te echas para atrás. Este es el dilema. Cada ser humano tiene que encararlo, afrontarlo, atravesarlo, comprenderlo y trascenderlo.

Tienes que comprender que ambas cosas surgen de lo mismo. Sientes que sería maravilloso desaparecer, sin preocupaciones, sin ansiedad, sin responsabilidad. Formarías parte del todo, al igual que los árboles, las estrellas.
¡La idea es fantástica! Abre puertas, abre esas puertas misteriosas de tu ser, da a luz a la poesía. Es romántica. Pero cuando comienzas a desaparecer, surge el temor: "Voy a desaparecer y ¿quién sabe qué sucederá?" Es como un río llegando al desierto, escuchando el susurro del desierto...

Inseguro, quiere atravesarlo, quiere ir en busca del océano. Siente que hay un deseo, un sentimiento sutil y una certeza y una convicción: "Mi destino es ir más allá". No hay una explicación razonable, pero hay una convicción interna: "No debo terminar aquí. Debo seguir en búsqueda de algo mayor". Algo muy adentro dice: "¡Inténtalo, inténtalo arduamente y trasciende este desierto!"

Y entonces el desierto responde: "Escúchame, la única forma es evaporarte en el viento. Te llevará, te transportará más allá del desierto". El río quiere atravesar el desierto, pero sus dudas son muy naturales. "¿Dónde está la prueba y la garantía de que el viento me permitirá volver a ser un río? Una vez desaparecido estaré fuera de control. Entonces ¿cuál será la garantía de que vuelva a ser el mismo río, con la misma forma, el mismo nombre y el mismo cuerpo? y ¿quién sabe? ¿Cómo puedo confiar en que una vez que me haya entregado al viento me permita separarme nuevamente? " Ese es el miedo al amor.

Tú sabes, estás convencido de que sin amor no hay alegría, sin amor no hay vida, sin amor estás hambriento de algo desconocido, insatisfecho, vacío. Estás hueco, no tienes nada, eres solamente un recipiente sin contenido. Sientes el hueco, el vacío y su miseria. Y estás convencido de que existen medios de poder llenarte.

Pero cuando te acercas al amor, surge un gran temor, surge la duda: si te relajas y realmente te sumerges en él, ¿serás capaz de regresar de nuevo? ¿Valdrá la pena aceptar semejante riesgo? Y la mente decide no aceptar ese riesgo, porque al menos existes; desnutrido, sin alimento, hambriento, miserable, pero al menos existes.

Desapareciendo en el amor ¿quién sabe? Desaparecerás y luego, ¿cuál será la garantía de que habrá alegría, dicha, Dios?

Es el mismo miedo que siente la semilla cuando comienza a morir en la tierra.

Es muerte y la semilla no puede concebir que de la muerte surja la vida.


¡EL AMOR ES LA DANZA DE TU VIDA!

La vida es una oportunidad.

Es la tierra donde las rosas del amor florecen.

El amor en sí mismo es valioso: no tiene ningún propósito, no tiene ningún fin.

Tiene una inmensa significación: una gran alegría, un éxtasis en sí mismo; pero estos no son fines. El amor no es un negocio donde importen los propósitos, las metas.

Siempre hay una cierta locura en el amor.

¿Y qué es esa locura? La locura surge del no poder saber por qué amas. No puedes dar ninguna respuesta razonable al porqué de tu amor. Puedes decir que estás haciendo un determinado negocio porque necesitas dinero; necesitas el dinero, si no ¿cómo puedes vivir sin una casa? Necesitas una casa porque en tu vida corriente todo tiene algún propósito, pero en el amor no puedes encontrar ninguna razón. Simplemente puedes decir. "No sé. Todo lo que sé, es que amar es experimentar el más hermoso espacio dentro de uno mismo". Pero esto no es un propósito. Ese espacio no es cerebral. Ese espacio no puede ser convertido en una comodidad. Este espacio es, de nuevo, un capullo de rosa con una gota de rocío sobre él brillando como una perla. Y con la primera brisa de la mañana y bajo el sol, el capullo danza.

El amor es la danza de tu vida.

Por tanto, aquellos que no saben lo que es el amor se han perdido la danza misma de la vida. Han perdido la oportunidad de cultivar rosas. Por esto—para la mente mundana, calculadora, para la mente programada, para los matemáticos, para los economistas, para los políticos—el amor parece ser un tipo de locura. Pero para aquellos que conocen el amor, es la única cordura. Sin amor, el hombre puede ser rico, tener salud, ser famoso, pero no puede ser cuerdo, porque no conoce nada de sus valores intrínsecos. La cordura no es más que la fragancia de las rosas floreciendo en tu corazón.
Los que aman no necesitan tratamiento psiquiátrico. De hecho, el amor es la fuerza curativa más grande de la vida. Aquellos que lo han perdido, han permanecido vacíos, sin realizarse. La locura corriente no tiene ningún método, pero la cordura llamada amor tiene un método en sí misma. Y ¿cuál es ese método? Te hace feliz, hace que tu vida sea una canción, te proporciona encanto.

¿Te has fijado en la gente? Cuando alguien se enamora, no hay necesidad de que lo declare. Puedes verlo en sus ojos; ha surgido una nueva profundidad.

Puedes ver una nuevo encanto en su rostro, una nueva belleza. Cuando camina, puedes apreciar una danza sutil. Es el mismo hombre y sin embargo ya no es el mismo hombre. El amor ha entrado en su vida, la primavera ha llegado a su ser, las flores han florecido dentro de su alma.
El amor logra transformaciones inmediatas.

El hombre que no es capaz de amar, tampoco puede ser inteligente, no puede estar lleno de gracia, no puede ser hermoso. Su vida será simplemente una tragedia.

Todos los profesores de religión te han estado diciendo: "Tu vida es fútil porque no es más que una pompa de jabón. Hoy está aquí, mañana se ha ido. Tu vida en este mundo, en este cuerpo, no tiene ningún valor porque es momentánea. Su única utilidad es que puedes renunciar a ella.

Renunciando puedes conseguir la virtud ante los ojos de Dios".

¡Una ideología extraña! Pero durante siglos ha estado dominando la mente humana sin haber sido rebatida nunca. Particularmente en el Oriente, el mundo es ilusorio. Y ¿por qué es ilusorio? Porque está cambiando; cualquier cosa que cambia no tiene utilidad, no tiene valor. Solamente lo permanente, aquello que siempre permanece igual, es importante. Y no puedes encontrar nada en el mundo que siempre permanezca igual.

Todo este enfoque está basado en el énfasis de que el mundo es una ilusión, porque no es permanente. "Busca lo permanente y renuncia a lo impermanente." Más o menos esta es la actitud de todas las religiones del mundo.

Excepto el cambio, todo cambia. A menos que quieras que el cambiar sea el dios, porque ésa es la única cosa permanente en el mundo. No puedes encontrar ninguna otra cosa que pueda darte siquiera la insinuación de un dios permanente.

Ama la vida porque la vida es una cosa cambiante. Cada momento está fluyendo. Cuando entraste en esta sala eras otra persona; cuando abandones la sala no serás la misma persona. Solamente pareces el mismo.

En estas dos horas, habrá habido muchos cambios en ti; es como la cantidad de agua que ha estado recogiendo el Ganges durante dos horas, kilómetros abajo. Aunque aún parezca el mismo, no es la misma agua que estaba allí dos horas antes.

Heráclito dice que la vida es un flujo, un río. " Y recuerda, no puedes entrar en el mismo río dos veces, porque no será el mismo".

La gente que más sabe sobre la felicidad es aquella que está en estrecha relación con la vida cambiante, la que incluso puede amar las pompas de jabón que brillan al sol creando pequeños arco iris. Estas son las personas que más saben acerca de la felicidad.

LOS CUATRO PASOS
HACIA EL AMOR


El amor es la unión, el encuentro orgásmico de la muerte y la vida. Si no has conocido el amor, te lo has perdido. Naciste, viviste y moriste, pero perdiste la oportunidad. Te has equivocado tremendamente, totalmente, absolutamente, has perdido el intervalo entre las dos notas. Ese intervalo es el pináculo más alto, la experiencia suprema.

Para alcanzarlo, hay cuatro pasos que debes recordar.

El primero: estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el "aquí-ahora". No puedes amar en el pasado. Muchas personas viven simplemente de recuerdos, amaron en el pasado. Y hay otros que aman en el futuro; eso tampoco se puede hacer. Estas son formas de evitar al amor. El pasado y el futuro son las formas de evitar al amor.

De modo que amas en el pasado o amas en el futuro y el amor es sólo posible en el presente porque sólo en este momento la vida y la muerte se encuentran... en el oscuro intervalo que está dentro de ti. Ese intervalo oscuro está siempre en el presente, siempre en el presente, siempre en el presente. Nunca es pasado y nunca es futuro. Si piensas demasiado—y pensar es siempre o del pasado, o del futuro—tus energías se separarán de tus sentimientos. Sentir es estar aquí-ahora. Si tus energías se mueven en función del pensar, entonces no tendrás suficientes energías para adentrarte en los sentimientos y el amor no será posible.
Así que el primer paso es estar aquí-ahora. El futuro y el pasado traen pensamientos y el pensar destruye el sentir. Y una persona obsesionada con el pensar, poco a poco se olvida completamente de que también tiene un corazón.

Un hombre que piensa demasiado, avanza de tal manera que, poco a poco, deja de expresar lo que siente. No prestándole atención al sentir, empieza a alejarse de él. Hay millones de personas en este estado sin saber qué significa el corazón. Creen que es sólo un mecanismo. Se concentran exclusivamente en la mente. La mente es un extremo, es necesaria, es un buen instrumento, pero debe usarse como un esclavo. No debe ser el amo. Una vez que la mente se convierta en el amo y dejes en segundo término al corazón, vivirás, morirás, pero no sabrás qué es Dios, porque no sabrás qué es el amor.

Al contactar con él por primera vez ,ese intervalo oscuro parece ser amor y cuando te pierdes en él, se convierte en Dios. Dios comienza con el amor, o Dios es la última cúspide del amor.

El segundo paso hacia el amor es: aprende a transformar tus venenos en miel...

Mucha gente ama, pero su amor está muy contaminado con venenos, con odio, celos, furia, posesividad. Mil y un venenos asedian tu amor. El amor es algo delicado. Detente a pensar en la ira, en el odio, en la posesividad, en los celos. ¿Cómo puede el amor sobrevivir?

En primer lugar las personas utilizan demasiado la cabeza y olvidan el corazón. Son la mayoría. Una minoría, todavía vive un poco en el corazón, pero esa minoría también está equivocada, su pequeña luz de amor está rodeada por celos, odio, ira y mil y un venenos. Así, todo el viaje se vuelve amargo. El amor es la escalera entre el cielo y el infierno, pero la escalera siempre tiene dos caminos: puedes subir o bajar. Si existen venenos, la escalera te llevará hacia abajo. Entrarás en el infierno y no en el cielo. Y en vez de alcanzar una melodía tu vida será un estruendo nauseabundo, contradictorio, como el ruido del tráfico. Un ruido enloquecedor, una multitud ruidosa, sin armonía. Permanecerás al borde de la locura.

Por lo tanto lo segundo a recordar es: aprende a transformar tus venenos en miel.

¿Cómo serán transformados? Hay un proceso simple. De hecho no es correcto llamarlo transformación porque no tienes que hacer nada, sólo necesitas paciencia. Te estoy revelando uno de los mayores secretos. Inténtalo: cuando sientas rabia, no hagas nada, sólo siéntate en silencio y observa. No estés ni a favor, ni en contra. No cooperes con ella, no la reprimas. Sólo obsérvala, ten paciencia, mira lo que sucede... déjala surgir.
Recuerda una cosa: nunca hagas nada cuando el veneno se apodere de tu estado de ánimo, simplemente espera. Cuando el veneno empiece a cambiar...

Esta es una de las leyes básicas de la vida: todo cambia continuamente. Como te había dicho, el hombre se vuelve mujer y la mujer se vuelve hombre, porque periódicamente ocurren cambios en ti. El hombre bueno se vuelve malo y el malo bueno; el santo tiene momentos de pecador y el pecador, de santo... uno sólo tiene que esperar.

No actúes cuando la furia está en su punto más álgido, si no te arrepentirás y entrarás en una reacción en cadena y crearás karma. Es así como entras en el karma. Haz algo cuando estés en un momento negativo y formarás parte de una cadena interminable. Cuando estás negativo y actúas, el otro se vuelve negativo, el otro está dispuesto a hacer algo. La negatividad genera más negatividad. La negatividad provoca más negatividad, la furia crea más furia, la hostilidad crea más hostilidad y las cosas siguen y siguen y siguen. La gente ha estado luchando entre sí, durante vidas enteras. ¡Y aún continúan!

Espera. Cuando estás furioso, éste es el momento de meditar; no desperdicies ese momento. La ira está creando tanta energía en ti... que puede destruirlo todo. Pero la energía es neutral; la misma energía que puede destruir, puede ser creativa. Detente. La misma energía que puede destrozarlo todo, puede ser una lluvia de vida.

Sólo espera. Si esperas y haces las cosas sin prisa, un día te sorprenderás al ver el cambio interno. Estabas lleno de ira y la ira iba aumentando y aumentando hasta que llegaste a un clímax... y entonces el curso de las cosas empezó a cambiar. Y puedes ver que está cambiando y la furia va desapareciendo y la energía liberándose. Entonces estarás en un estado de ánimo positivo: el ánimo creativo. Ahora puedes hacer algo. Hazlo ahora. Espera siempre el momento positivo.

Y no estoy hablando de represión, no estoy diciendo que suprimas lo negativo. Lo que digo es que observes lo negativo. Recuerda la diferencia, existe una tremenda diferencia. No digo que te estanques en lo negativo, que te olvides de lo negativo, que hagas algo en contra de ello, no. No estoy diciendo eso. No digo que sonrías cuando estás furioso, no. Esa sonrisa será falsa, fea, fingida. No sonrías cuando estés furioso. Enciérrate en tu cuarto, coloca un espejo frente a ti y mira tu rostro lleno de rabia. No hay necesidad de mostrárselo a nadie. Es cosa tuya, es tu energía, tu vida y debes esperar el momento oportuno. Sigue mirándote al espejo, mira tu cara enrojecida, los ojos rojos, al asesino en ti. ¿Has pensado alguna vez que cada uno lleva un homicida en su interior? Tú también llevas uno. No creas que el asesino está en otra parte, ni creas que el que comete el asesinato es otro. No, todos tienen la posibilidad de asesinar. Llevas el instinto suicida en ti.

Mírate en el espejo; esos son tus diferentes estados, debes familiarizarte con ellos. Conocerse a uno mismo forma parte del crecimiento.
Desde Sócrates hasta nuestras días se ha oído: "Conócete a ti mismo". Pero ésta es la manera de conocerse a uno mismo. "Conocerte a ti mismo", no significa sentarse silenciosamente y repetir: "Soy Brahma, soy una alma, soy Dios, soy esto..." no tiene sentido. Conocerse a uno mismo quiere decir conocer todos los estados, todas las posibilidades: el asesino, el pecador, el criminal, el santo, lo sagrado dentro de ti, la virtud, el Dios, el Diablo. Conoce todos los estados, toda su gama; conociéndolos descubrirás secretos, llaves.

Verás que la ira no permanecerá para siempre, o ¿sí podrá? No lo has intentado; ¡Inténtalo! No puede permanecer para siempre. Si no haces nada, ¿qué sucederá? ¿Podría la ira quedar suspendida por siempre y para siempre? Nada permanece para siempre. La felicidad viene y se va, la infelicidad viene y se va. ¿Entiendes esta simple ley? Todo cambia, nada permanece. Así que, ¿por qué tener prisa? La rabia ha llegado. Se irá. Sólo espera, ten un poco de paciencia. Mira en el espejo y espera. Déjala correr, deja que tu rostro se vuelva feo y homicida, pero espera y observa.

No reprimas la rabia y no actúes bajo su influencia y pronto verás que tu rostro se suavizará, tus ojos se calmarán; la energía cambia, lo masculino se convierte en femenino... y pronto estarás radiante. La misma rojez que era rabia ahora ha adquirido un cierto resplandor, una belleza en tu rostro, en tus ojos. Ahora puedes salir, el momento de actuar ha llegado. Actúa cuando estés positivo. No fuerces a la positividad, deja que llegue a su tiempo. Este es el secreto. Cuando digo: "Aprende a transformar tus venenos en miel" , eso es lo que quiero decir.

Y tercero: comparte. Cuando tengas algo negativo, guárdalo para ti. Cuando tengas algo positivo, compártelo. La gente, comúnmente, comparte sus negatividades, no comparte sus experiencias positivas. La Humanidad es simplemente estúpida. Cuando están contentos no comparten, son avaros. Cuando se sienten infelices, son muy pródigos. Entonces están mucho más dispuestos a compartir. Cuando la gente sonríe, sonríe muy moderadamente, sin llegar muy lejos, pero cuando están furiosos, lo están totalmente. El tercer paso es compartir la positividad. Esto hará que tu amor fluya como un río y hará que surja de tu corazón. El dilema de tu corazón empezará a cambiar cuando compartas.

He oído un dicho muy extraño de Jorge Luis Borges. Escúchalo:

"Dale aquello que es sagrado a los perros.
Arroja las perlas a los puercos
porque lo que importa es dar".

Has oído lo contrario que dice así: "No arrojes nada a los perros y no des perlas a los puercos, porque no entenderán".

Lo que importa no es lo que estás dando: perlas, santidad y amor, ni a quién se lo estás dando. Eso no es importante. Lo importante es que estés dando. Da cuanto tengas. Gurdjieff solía decir: "Todo lo que acumulé, lo perdí y todo lo que di, es mío. Todo aquello que di aún lo tengo, y todo lo que acumulé se perdió, se fue." Cierto; tienes sólo aquello que has compartido. El amor no es una propiedad para ser guardada; es un resplandor, es una fragancia para ser compartida. Cuanto más compartas, más tendrás; cuanto menos compartas, menos tendrás.

Cuanto más compartas, más surgirá de tu interior. Es infinito; más brotará. Saca agua del pozo y más agua fresca fluirá hacia él. Deja de sacar agua, cierra el pozo, sé un miserable y cesará de manar. Poco a poco las fuentes morirán, se bloquearán y el agua que está en el pozo se corromperá, se volverá rancia y sucia. El agua que corre es fresca... el amor que fluye es fresco.

Así que el tercer paso hacia el amor es compartir tus cosas positivas, compartir tu vida, compartir todo lo que tengas. Todo lo bello que tengas, no lo escondas.

Comparte tu sabiduría, comparte tu oración, tu amor, tu felicidad, tu gozo; comparte. Sí, si no encuentras a nadie, comparte con los perros, pero comparte. Con las rocas, pero comparte. Cuando tengas perlas, espárcelas. No te preocupes si las das a los puercos o a los santos. Lo que importa es dar.

El almacenamiento envenena el corazón. Toda acumulación es venenosa. Si compartes, tu sistema estará libre de venenos. Y cuando des, no te preocupes por si serás correspondido o no, no esperes ni tan siquiera las gracias. Siéntete agradecido a la persona que te permitió compartir algo con ella. No esperes en el fondo de tu corazón que él tenga que sentirse agradecido porque compartiste algo con él. No, siéntete agradecido porque él estuvo dispuesto a escucharte, a compartir un poco de energía contigo, porque estuvo dispuesto a escuchar tu canción, dispuesto a ver tu danza, porque cuando fuiste hacia él a darle no te rechazó... pudo haberlo hecho.

El compartir es una de las virtudes más espirituales, una de las más grandes.

Y la cuarta: no seas "alguien". Una vez que comienzas a pensar que eres alguien, te estancas. Entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de alguien que no es nadie. El amor mora sólo en la nada.

Cuando estás vacío, hay amor.

Cuando estás lleno de ego, el amor desaparece.

El amor y el ego no pueden converger.

El amor puede existir con Dios y no con el ego, porque el amor y Dios son sinónimos. Es imposible que el amor y el ego estén juntos. Así que, sé la nada. El "no ser" es la fuente de todo, el "no ser" no ser es la fuente del infinito... "no ser" es Dios. Ser "la nada" significa nirvana.
Sé "la nada" y al serlo, habrás alcanzado el Todo. Siendo "algo" te perderás; al ser "la nada", llegarás a casa.
continúa.....

( de Vida, Amor, Risa )


 
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