domingo 6 de enero de 2008

Amor ( 2 )


EL AMOR EN LO
CONCRETO


Un hombre estaba revistiendo de cemento un nuevo sendero. Apenas se dio la vuelta, un grupo de niños lo atravesó corriendo dejando por todas partes huellas en la superficie aún sin endurecer. Un vecino, oyendo sus insultos, le reprochó: "¡Pero Jorge! Pensé que los niños te gustaban. "Sí. Me gustan," contestó, "en lo abstracto, pero no en lo concreto." (*)

Es muy fácil amar a la gente en lo abstracto, el verdadero problema surge en lo concreto. Y recuérdalo, si no amas a los seres humanos concretos, reales, seres humanos, todo tu amor por los árboles y los pájaros es falso, pura habladuría.

Sólo si eres capaz de amar a seres humanos podrá surgir un lugar en tu consciencia en el que te será posible amar a los pájaros y a los árboles y también a las montañas, pero eso será sólo más adelante. Si no eres capaz de penetrar una realidad tan próxima ¿cómo podrás penetrar la realidad que está mucho más allá? ¿Cómo comulgarás con la roca? No tienes un lenguaje común. O bien tú te conviertes en la roca, o la roca se hace ser humano. De lo contrario la distancia es demasiado inmensa, infranqueable. Haz primero un puente con las personas.

Y sé que es posible amar a un árbol, pero eso sólo sucederá cuando hayas amado a los seres humanos tan profundamente, tan totalmente, que en ellos hayas encontrado a los animales. Sólo entonces. Cuando hayas visto a los pájaros en el ser humano, sólo entonces. Porque el ser humano ha sido todas estas cosas, todavía lleva las huellas en su inconsciente, o en su inconsciente colectivo. Fuiste una vez un árbol, un pájaro, un animal, una roca.

Has sido todas las cosas, has sido millones de cosas y todas esas experiencias están todavía dentro de ti. La única forma de contactar con el árbol exterior es primero hacer contacto con el árbol que está en el interior del ser humano.

Enamórate de seres humanos. ¡Arriésgate, sé valiente!

Sufre los dolores del amor y también su éxtasis. Profundiza en los seres humanos y pronto descubrirás que ningún ser humano es sólo un ser humano. Un ser humano es un ser humano y es además toda la Existencia, porque el ser humano es la evolución suprema. Todo lo que el hombre ha sido en el pasado está todavía ahí, capa sobre capa.

¿No has sentido alguna vez que la mujer es una gata? ¿No has sentido, de pronto, mirando a una mujer a los ojos, la gata que hay en su interior? Sin ser una gata, ninguna mujer puede ser mujer. Y también encontrarás a la perra. Y lo mismo sucede con el hombre, también encontrarás al lobo.

El hombre ha evolucionado a través de todo lo que existe. Es como cuando eras un niño; luego fuiste un hombre joven. ¿Piensas que tu niñez ha desaparecido por completo?

Puede que te hayas hecho viejo. ¿Ha desaparecido la juventud de ti? Está ahí; has acumulado otra capa. Sólo tienes que talar un árbol para encontrar en él capa sobre capa. Así es como se cuenta la edad de los árboles: si tiene setenta años es que tiene setenta capas. Cada año deja caer su corteza y aparece una nueva capa. Si cortas una roca, la roca tiene capas. Si profundizas en los seres humanos encontrarás capas, como en los árboles y en las rocas. Cuanto más hondo penetres más cosas extrañas te ocurrirán. Si puedes abandonarte totalmente mientras haces el amor a una mujer estarás haciendo el amor a los animales, a los árboles, a las rocas, a la Existencia misma.

Cada individuo es un pequeño mundo, un microcosmos conteniéndolo todo. Contiene la totalidad, el macrocosmos. Pero no puedes evitar a los seres humanos. No puedes decir: "Amaré a los árboles, pero no a los seres humanos". Entonces tus árboles serán falsos, no te habrás acercado a ellos correctamente. Primero debes amarlos en los seres humanos, primero debes encontrarlos en ellos. Sólo entonces conocerás su lenguaje.



EL AMOR ES UNA
FLOR MUY FRAGIL


Osho:

¿Por qué somos tan incapaces de amar?

Cada niño nace con tanto amor como el que uno es capaz de contener, con mucho más amor del que uno puede contener, con un amor desbordante. El niño está hecho de un material llamado amor. Pero los padres no le pueden dar amor. Los padres arrastran sus propios traumas; sus padres nunca han amado. Los padres sólo pueden fingir. Pueden hablar de amor. Pueden decir: "Te amamos muchísimo", pero todo lo que hacen demuestra falta de amor. La forma en que se comportan, la forma en que tratan al niño, es muy insultante; no hay respeto. Ningún padre respeta al niño. ¿Quién se acuerda de respetar al niño? Nadie considera al niño como persona. El niño es considerado un problema. Si está quieto, es bueno; si no grita mucho—como un terapeuta de Primal— vale; si no se cruza en el camino de los padres, perfectamente bien. Así es como debería ser un niño.
Pero no hay respeto y no hay amor. Los padres no han conocido lo que es el amor. La madre no ha amado al marido, el marido no ha amado a la mujer. Allí, el amor no existe. Lo que ahí existe es la dominación, la posesividad, los celos y toda esa clase de venenos que destruyen el amor.

El amor es una flor muy frágil. Tiene que ser protegido, tiene que ser cuidado, tiene que ser regado; sólo entonces se fortalece. Y el amor del niño es, obviamente, muy frágil porque el niño es frágil, su cuerpo es frágil. ¿Crees que si se deja a un niño solo será capaz de sobrevivir? Solamente piensa en lo desamparado que es el hombre. Si a un niño se le deja solo, es casi imposible que sobreviva. Morirá. Y eso le está sucediendo al amor. Al amor se le ha dejado solo. Los padres no pueden amar, no saben lo que es el amor, nunca han fluido en él. Acuérdate de tus propios padres. Y recuerda, no estoy diciendo que ellos sean los responsables. Son tan víctimas como lo eres tú; sus propios padres eran así. Y así... puedes remontarte a Adán y Eva y a Dios Padre.

Parece que incluso Dios Padre no fue muy respetuoso con Adán y Eva; no lo suficientemente respetuoso. Por eso desde el principio mismo empezó a darles órdenes: "Haz esto; no hagas esto otro" y empezó a hacer todas las tonterías que los padres hacen. "No comas el fruto de este árbol." Y cuando Adán se comió el fruto, el Padre, Dios, reaccionó enojándose tanto, que echó a Adán y Eva del paraíso.

Esa expulsión está siempre ahí y cada padre amenaza al niño con una expulsión, con echarlo. "Si no me escuchas, si no te portas bien, te echaré". Y naturalmente el niño tiene miedo. ¿Arrojado afuera? ¿A los peligros de esta vida? Empieza a transigir. El niño poco a poco se vuelve retorcido. Empieza a manipular. No tiene ganas de sonreír, pero si se acerca la madre y él quiere leche, sonríe.

Esto es política, el principio, el ABC de la política. En lo más hondo de sí empieza a odiar porque no es respetado; en lo profundo empieza a sentirse frustrado porque no es amado tal como es. Se espera que haga ciertas cosas y sólo entonces se le querrá. El amor tiene algunas condiciones; él no se lo merece así como es. Primero tiene que merecérselo; entonces sus padres le darán amor.

De modo que empieza a hacer méritos y a ser falso; pierde su valor innato. Poco a poco pierde el respeto por sí mismo, empieza a sentir que él no tiene ningún valor. Y muchas veces surge en la mente del niño esta idea: "¿Serán éstos mis verdaderos padres? ¿No me habrán adoptado? Quizá me estén engañando, porque no parece que me quieran". Y mil y una vez él ve en sus ojos la ira, la fea ira en el rostro de sus padres, y por algo tan pequeño que no logra ver la proporcionalidad del enojo con respecto a la causa. Ve a sus padres rabiar por cosas ínfimas. No puede creerlo. Es injusto y falso. Pero tiene que rendirse, tiene que inclinarse, necesariamente tiene que aceptarlo. Poco a poco van acabando con su capacidad de amar.

El amor sólo crece en el amor. El amor necesita una atmósfera amorosa. Esa es la cosa más fundamental que debe recordarse. El amor solamente crece en un ambiente de amor. Necesita a su alrededor el mismo tipo de pulsación. Si la madre es amorosa, el padre es amoroso, no sólo con el niño sino también entre ellos; si el hogar tiene una atmósfera de amor donde el amor fluye, el niño comenzará a funcionar como un "ser de amor" y nunca preguntará: "¿Qué es el amor?" Lo sabrá desde el principio mismo, se convertirá en sus cimientos.

Pero eso no sucede. Es una pena, pero no ha sucedido hasta ahora. Y aprendes las maneras de tus padres, sus reproches, sus conflictos. Sigue observándote. Si eres una mujer, observa. Puedes estar repitiendo, casi repitiendo exactamente, la forma en que se comportaba tu madre. Obsérvate cuando estás con tu novio o con tu marido, ¿qué haces? ¿No estás repitiendo? Si eres un hombre, ¡observa! ¿Qué estás haciendo? ¿No estás siendo tu papá? ¿No estás haciendo las mismas tonterías que él solía hacer? Y un día te quedaste sorprendido, ¿Cómo puede papá hacer esto? , y tú estás haciendo ahora lo mismo. La gente sigue repitiéndose. Son imitadores; el hombre es un mono. Estás repitiendo a tu mamaíta y a tu papaíto y eso debe dejarse atrás.

Sólo entonces sabrás lo que es el amor. De no ser así, permanecerás corrupto.

No puedo definir lo que es el amor porque el amor no tiene definición. Es una de esas cosas indefinibles como el nacimiento, la muerte, Dios, la meditación. Es algo indefinible, no lo puedo definir.

El primer paso es deshacerte de tus padres. Y con ello no pretendo faltarles el respeto, no. Seré la última persona que diga eso. No quiero decir que te deshagas de tus padres físicos; quiero decir que te deshagas de las voces parentales que llevas dentro de ti, de tu programa interior, de tus grabaciones interiores. Bórralos... y sencillamente te sorprenderás pues al deshacerte de tus padres en tu ser interior, te liberarás. Por primera vez serás capaz de sentir compasión por ellos; sino, no; seguirás resentido.

Toda persona está resentida con sus padres. ¿Cómo puedes no estar resentido cuando te han hecho tanto daño, aun sin darse cuenta de ello?

Deseaban lo mejor para ti, querían hacer todo lo posible para tu bienestar. Pero, ¿qué pueden hacer? Con sólo desearlo, nada sucede. Tener sólo buenos deseos, no es suficiente. Ellos deseaban tu bien, eso es verdad. No hay ninguna duda. Todos los padres quieren que el hijo disfrute de todas las alegrías de la vida. Pero, ¿qué pueden hacer? Ellos mismos no han conocido felicidad alguna. Son robots y, sabiéndolo o no, deliberadamente o sin querer, crearán una atmósfera en la que el niño, tarde o temprano, se convertirá en un robot.

Si quieres convertirte en un hombre y no en una máquina, deshazte de tus padres. Y tendrás que observarte. Es una tarea difícil, un arduo trabajo; no puedes hacerlo instantáneamente. Tendrás que ser muy cuidadoso en tu comportamiento.

Observa cuando tu madre esté ahí, funcionando a través de ti. Ponle fin a eso, corta con ese mecanismo. Haz algo completamente nuevo, algo que tu madre no pudiese ni haber concebido.

Por ejemplo, tu novio mira a otra mujer con gran admiración en sus ojos. Observa lo que haces. ¿Estás haciendo lo mismo que habría hecho tu madre en el caso de que tu padre mirara a otra mujer con admiración? Si haces eso, nunca sabrás lo qué es el amor, sencillamente estarás repitiendo una historia. Será la misma comedia representada por diferentes actores, eso es todo. La misma pésima comedia repetida una y otra vez. No seas un imitador, apártate de ello. Haz algo nuevo. Haz algo que tu madre no hubiera concebido nunca. Haz algo nuevo que tu padre no hubiera concebido nunca. Esta novedad tiene que ser incorporada a tu ser y entonces tu amor empezará a fluir.

Así que lo primero y más esencial es deshacerte de los padres. La segunda cosa esencial es: la gente piensa que podrá amar solamente cuando encuentren a la persona que lo merezca. ¡Tonterías! Nunca la encontrarás. La gente piensa que amará sólo cuando encuentre al hombre perfecto o a la perfecta mujer. ¡Tonterías! Nunca los encontrarás porque la mujer y el hombre perfectos no existen. Y si existen, tu amor ni siquiera les interesará. No le prestarán atención.


He oído la historia de un hombre que siguió soltero toda su vida porque buscaba a la mujer perfecta. Cuando llegó a los setenta, alguien le preguntó: "Has estado viajando y viajando, desde Kabal a Katmandú, de Katmandú a Goa, de Goa a Puna. No has cesado de buscar. ¿No lograste encontrar a una mujer perfecta? ¿Ni siquiera una?"

El viejo se entristeció. Dijo: "Sí, una vez me crucé con una; una vez me encontré con una mujer perfecta."

El que le interrogaba le dijo: " ¿Qué pasó entonces? ¿Por qué no te casaste?"

Con aún mayor tristeza, contestó: "¿Qué podía hacer? Ella estaba buscando al hombre perfecto."

Para fluir y crecer en el amor no se necesita perfección. El amor no tiene nada que ver con el otro. Una persona amorosa simplemente ama, tal como una persona viva respira y bebe, come y duerme. Exactamente así es como una persona realmente viva, amorosa, ama. No dices: "Si no hay un aire perfecto, puro, no respiraré". Sigues respirando, aunque sea en Los Angeles, sigues respirando aun en Bombay. Sigues respirando en cualquier lugar aunque el aire esté contaminado, envenenado. Sigues respirando. No te puedes dar el lujo de no respirar porque el aire no es como debiera ser. Si tienes hambre comes algo, lo que sea. En el desierto, si te estás muriendo de sed, beberás cualquier cosa. No pedirás Coca-Cola; cualquier cosa te vendrá bien, cualquier bebida, aunque sea agua, incluso agua sucia.

Un hombre vivo simplemente ama. El amor es una función natural. Así que lo segundo que debes recordar es esto: no pidas perfección, porque entonces no encontrarás nada de amor fluyendo en ti. Por el contrario, serás incapaz de amar. La gente que exige perfección es gente incapaz de amar, gente neurótica.

Incluso si pueden encontrar un amigo o un amante, exigen perfección y el amor es destruido por culpa de esa exigencia.

Una vez que un hombre ama a una mujer o una mujer ama a un hombre, inmediatamente aparecen las exigencias. La mujer empieza a exigir que el hombre sea perfecto, sólo porque él la quiere. ¡Como si hubiese cometido un pecado! Ahora ya no puede ser humano. O bien tiene que convertirse en un superhombre o se tiene que volver pseudo, falso, un tramposo. Naturalmente, convertirse en un superhombre es difícil, así que la gente se vuelve tramposa. Empiezan a fingir, a actuar y a jugar roles. En nombre del amor la gente sólo está interpretando roles.

Recuerda, nunca exijas perfección. No tienes ningún derecho a exigir nada de nadie. Si alguien te ama, agradéceselo, pero no exijas nada, porque él no tiene la obligación de amarte. Si alguien ama, es un milagro. Estremécete por el milagro.

Pero la gente no se conmueve. Destruyen todas las posibilidades de amor por cosas insignificantes. No están demasiado interesados en el amor y su deleite. Están más interesados en otros asuntos del ego. Ocúpate de tu goce. Todo lo demás no es esencial.

Ama como algo natural, como respiras. Y cuando ames a alguien, no empieces a exigir; si no desde el principio mismo estarás cerrando las puertas.

No tengas ninguna expectativa. Si algo aparece en tu camino, siente gratitud. Si no surge nada, no es necesario, no lo necesitas; no puedes mantener esa expectativa.

Pero mira a la gente, fíjate cómo no se aprecian debidamente. Si tu mujer te prepara la comida, nunca se lo agradeces. No estoy diciendo que debas verbalizar tu agradecimiento, pero tendría que estar en tus ojos. Sin embargo, ni te molestas. Lo das por sentado; ése es su trabajo. ¿Quién te lo ha dicho? Si tu hombre sale a ganar dinero, nunca se lo agradeces. No sientes ninguna gratitud. Eso es lo que el hombre debe hacer. Esa es tu mente.

¿Cómo puede crecer el amor? El amor necesita un clima de amor, el amor necesita un clima de gratitud, de agradecimiento. El amor necesita una atmósfera no exigente, una atmósfera sin expectativas. Esto es lo segundo que debes recordar.

Y lo tercero es: en lugar de pensar cómo conseguir amor, empieza a darlo. Si das, recibes; no hay otra forma. La gente está más interesada en conseguir y obtener. Todo el mundo está interesado en recibir y nadie parece disfrutar dando. La gente da muy a desgana. Si alguna vez dan, sólo dan para recibir, y lo hacen casi como un negocio. Es un trato. Siempre están mirando cómo pueden recibir mucho más de lo que dan; ése es un buen negocio, una ganga. Pero el otro también está haciendo lo mismo.

El amor no es un negocio, así que deja de tratarlo como tal. Si no, malograrás tu vida, el amor y todo lo que hay de hermoso en ello, porque todo lo que es bello no es en absoluto negociable. El negocio es la cosa más fea del mundo, un mal necesario. Pero la existencia no sabe acerca de negocios. Los árboles florecen, no es un negocio; las estrellas brillan, no es un negocio y no tienes que pagar por ello y nadie te exige nada. Un pájaro viene y se posa en tu puerta, te canta una canción y no te pide un certificado o algo así. Ha cantado su canción y luego, muy contento se va volando, sin dejar huellas. Así es como el amor crece. Da y no esperes a ver cuánto puedes conseguir.

Si llega, llega multiplicado por mil, pero llega naturalmente, llega por sí solo. No hay necesidad de exigir. Cuando lo exiges, nunca llega. Cuando lo exiges, lo matas. Así que, dalo. Empieza a dar. Al principio te será duro, porque durante toda tu vida has sido entrenado, no en dar sino en recibir. Al principio tendrás que luchar con tu armadura. Tu musculatura se ha vuelto dura, tu corazón se ha congelado, te has vuelto frío. Al principio será difícil, pero cada paso te llevará a otro más adelante, y poco a poco el río empieza a fluir.

Primero deshazte de tus padres. Deshaciéndote de tus padres te deshaces de la sociedad; deshaciéndote de tus padres te deshaces de la civilización, de la educación, de todo, porque tus padres representan todo eso. Te conviertes en un individuo. Por primera vez ya no formas parte de la masa, tienes una auténtica individualidad; debes valerte por ti mismo. Esto es el crecimiento. Esto es lo que una persona madura debería ser.

Una persona madura es la que no necesita padres. Una persona adulta es la que está feliz en su soledad. Su soledad es una canción, una celebración. Una persona adulta es aquella que puede ser feliz consigo misma. Su estar solo no es soledad, su soledad es meditativa. Está completamente libre de huellas parentales y la belleza es que sólo una persona así siente gratitud hacia sus padres.

La paradoja es que sólo una persona así puede perdonar a sus padres. Siente por ellos amor y compasión, les ama porque también ellos han sufrido de la misma forma. No está enojado. Hará todo lo que pueda por ayudarles a moverse hacia la plenitud de la soledad, hasta una altura similar de soledad.

Conviértete en un individuo, eso es lo primero. Lo segundo: no esperes perfección, no pidas y no exijas. Ama a la gente común. No hay nada de malo en la gente común. La gente común es extraordinaria ¡Cada ser humano es único!

Ten respeto por ese ser único.

Tercero: da, y da sin ninguna condición, y sabrás qué es el amor. No lo puedo definir. Puedo enseñarte la forma en que crece. Te puedo enseñar cómo plantar un rosal, cómo regarlo, cómo fertilizarlo, cómo protegerlo. Luego un día, inesperadamente, aparece la rosa y tu casa se llena de fragancia. Así es como surge el amor.


EL VERDADERO
ENEMIGO DEL AMOR


En vez del miedo, vive el amor; son polos opuestos. La gente piensa, por lo general, que el amor y el odio son opuestos; es un error, no lo son. Amor y odio es una energía. El amor se puede convertir en odio; son transformables. Por lo tanto no son opuestos, sino complementarios.

En realidad, amamos y odiamos a la misma persona; van siempre juntos. No son enemigos, son amigos. La verdadera oposición es entre el amor y el miedo.

Nunca están juntos; si te has apegado demasiado al miedo, el amor desaparece. El miedo no puede convertirse en amor, el amor no puede convertirse en miedo; no son transformables.

Sólo el amor te enriquece. El miedo invalida, paraliza y cuanto más te paralizas, más miedo tienes; es un círculo vicioso. El amor te da alas, te ayuda a relajarte en la vida, te da valor para experimentar la vida de diferentes maneras. Te permite la vida en toda su extensión, es multidimensional. Es todo el arco iris, todos los colores de la vida. Así que en primer lugar deja de lado el miedo y embébete más y más de amor. Reemplaza el miedo por amor.

Y en segundo lugar, piensa en el cielo, en la inmensidad; piensa en la libertad, en el infinito. No pienses en cosas pequeñas, en trivialidades. El miedo siempre piensa en pequeñeces, el amor nunca piensa en pequeñeces. El amor está dispuesto a sacrificarlo todo; sólo piensa en la inmensidad. Es un águila en el viento, va en búsqueda de lo desconocido.



SOBRE EL AMOR
A SI MISMO


Osho:

Enseñas a las personas a cuidarse a sí mismas, antes de tratar de cuidar a los demás. Esto parece ir en contra de las muchas religiones del mundo que enseñan a servir a la Humanidad y a ellos debe de parecerles una actitud muy egoísta. ¿Puedes hablar sobre esto?

No sólo va en contra de muchas religiones, va en contra de todas las religiones del mundo. Todas enseñan el servicio a los demás, el altruismo.

Pero para mí, el cuidado de uno mismo es un fenómeno natural.

El altruismo es impuesto. El egoísmo es parte de tu naturaleza.

A no ser que llegues a un punto en que tu ser se disuelva en lo universal, no puedes ser verdaderamente altruista. Puedes aparentarlo. Sólo serás un hipócrita y no quiero que mi gente sea hipócrita. Así que es un poco complicado, pero se puede comprender.

Primero, el egoísmo es parte de tu naturaleza. Tienes que aceptarlo. Y si es parte de tu naturaleza, debe estar al servicio de algo muy esencial, si no, no hubiese estado allí en absoluto.

Gracias al egoísmo, has sobrevivido, te has hecho cargo de ti mismo. De otro modo, la Humanidad hubiese desaparecido hace ya mucho tiempo.

Piensa tan sólo en un niño que no sea egoísta, que hubiera nacido altruista. No sería capaz de sobrevivir; moriría. Porque incluso respirar es egoísta, comer es egoísta. Cuando hay millones de personas que tienen hambre tú estás comiendo; cuando hay millones de personas enfermas, sin salud y muriendo, tú estás sano.

Si un niño naciese sin egoísmo como parte intrínseca de su naturaleza, no podría sobrevivir. Si una serpiente se acercara a él, ¿qué necesidad tendría de evitarla? Dejaría que le mordiera. Es tu egoísmo el que te protege; de lo contrario, te cruzarías en el camino de la serpiente.

Si un león salta sobre ti y te mata, déjalo. Eso es altruismo. El león tiene hambre, le provees de alimento, ¿quién eres tú para interferir? No deberías protegerte, no deberías luchar. Deberías simplemente ofrecerte al león, en una bandeja. Eso sería altruismo.

Todas esas religiones han estado enseñando cosas que son contrarias a la naturaleza. Esta es una de ellas.

Yo enseño la naturaleza. Te enseño a ser natural, absolutamente natural, desvergonzadamente natural.

Sí, te enseño egoísmo. Nadie antes de mí lo ha dicho. No tenían las agallas de decirlo. ¡Y eran todos egoístas ! Esta es la parte más asombrosa de toda la historia.

¿Por qué un monje se tortura a sí mismo? Existe un motivo. Quiere llegar al Paraíso y allí disfrutar de todos los placeres. No está sacrificando nada, simplemente está negociando. Es un hombre de negocios y sus escrituras dicen "Mil veces más te será dado". Y esta vida es realmente muy corta; setenta años no es mucho. Si sacrificas los placeres de setenta años por una eternidad de placeres, haces un buen negocio. Yo no creo que esto sea ausencia de egoísmo.

¿Y por qué estas religiones han estado enseñándote a servir a la Humanidad? ¿Cuál es el motivo? ¿Cuál es la meta? ¿Qué provecho sacarás de ello? Es posible que nunca te hayas hecho esta pregunta. No es servicio...

Todas estas religiones que hablan de servir a los demás están interesadas en que la Humanidad permanezca pobre, en que la gente siga necesitando ayudas, en que haya huérfanos, viudas, ancianos a los que nadie cuida, mendigos. Esta gente es necesaria, absolutamente necesaria.

Si no, ¿qué pasaría con estos grandes servidores de la Humanidad? ¿Qué sucedería con todas esas religiones y sus enseñanzas? ¿Cómo entraría la gente en el reino de Dios? Esta gente es utilizada como escalera.

¿Y tú llamas a esto altruismo? ¿Es altruista un misionero? Está salvando a los demás para su propia causa. En el fondo es un egoísta, pero ahora se cubre con una hermosa palabra: altruismo, servicio.

¿Pero por qué existe la necesidad de servir a los demás? ¿Por qué ha de haberla? ¿No podemos acaso acabar con esas oportunidades para el servicio? Podemos, pero las religiones se enojarían mucho. Si no hubiese gente pobre, hambrienta, gente que sufre, enfermos, ellas perderían todo su fundamento, porque éste es su negocio. Y la ciencia está en condiciones de lograrlo. Hoy en día está por completo en nuestras manos. Lo hubiera estado hace ya mucho tiempo si estas religiones no hubiesen acabado con toda aquél que podía contribuir al saber, que podía destruir todas las oportunidades de ayudar a los demás. Pero estas religiones han estado en contra de cualquier progreso científico y aún así hablan de ayudar a los demás.

Necesitan esa gente. Su necesidad no es altruista, es totalmente egoísta. Es motivada. Hay una meta que alcanzar.

Por lo tanto te digo que "servir a los demás" es una expresión grosera. Nunca la uses. Sí, puedes compartir, pero nunca humilles a nadie sirviéndole. Es humillante.

Cuando sirves a alguien te sientes muy bien... has reducido al otro al nivel de gusano, infrahumano. Y eres tan superior que has sacrificado tus propios intereses y estás sirviendo a los pobres. Simplemente los estás humillando.

Si tienes algo, algo que te proporciona alegría, paz, éxtasis, compártelo. Y recuerda que cuando compartes hay un motivo. No te estoy diciendo que por compartir llegarás al cielo. No te estoy dando meta alguna.

Te estoy diciendo, que con sólo compartir estarás tremendamente satisfecho. En el compartir mismo está la satisfacción, no hay ninguna meta; no está orientado hacia ningún fin. Es un fin en sí mismo.

Y sentirás agradecimiento hacia la persona que aceptó compartir contigo. No sentirás que ella tenga que agradecerlo, porque no le has hecho un servicio. Y solamente esta gente que cree en el compartir en vez del servir puede destruir todas las oportunidades, esas repugnantes situaciones que se dan por doquier.

Todas las religiones han estado explotando esas oportunidades. Pero les dan buenos nombres... Se han vuelto muy hábiles, dando, durante miles de años, buenos nombres a cosas repugnantes . Y cuando empiezas a darle un nombre bonito a algo feo, existe la posibilidad de que tú mismo termines por olvidar que sólo era una tapadera. Por dentro la realidad es la misma.

No hay necesidad de servidores públicos, de misioneros, ni gente de su clase. Lo que necesitamos es más inteligencia.

Así que yo enseño egoísmo.

Quiero que llegues primero, a tu propio florecimiento. Sí, parecerá egoísmo; no tengo ninguna objeción a la apariencia de egoísmo. Para mí está bien.

Pero, ¿es la rosa egoísta cuando florece? ¿Es el loto egoísta cuando florece? ¿Es el sol egoísta cuando brilla? Así que, ¿por qué tendrías que preocuparte por ser egoísta?

Naces. El nacimiento es sólo una oportunidad, solamente un principio, no el fin. Tienes que florecer. No lo desperdicies en ningún tipo de estúpido servicio .

Tu primera y primordial responsabilidad es florecer, hacerte completamente consciente, lúcido, alerta, y en esa consciencia serás capaz de ver lo que puedes compartir y como puedes solucionar los problemas.

El noventa y nueve por ciento de los problemas del mundo pueden ser resueltos. Quizás el uno por ciento de los problemas no pueda ser resuelto.

Así pues, puedes compartir con esa gente todo lo que puedas, pero antes tienes que tener algo que compartir.

Hasta ahora, todas estas religiones no han ayudado a la humanidad a solucionar ni el más mínimo problema.

Considera tan solo lo que te estoy diciendo, ¿han solucionado algún problema? Y han estado con este negocio del servir a los demás durante millones de años.

Los pobres siguen pobres y cada vez se hacen más pobres. Los enfermos siguen existiendo, la vejez sigue existiendo. Toda clase de enfermedades, toda clase de crímenes continúan... y van en aumento. Cada año hay más crímenes en el mundo, más que el año anterior. Es extraño, las prisiones siguen aumentando; piensan que van a detener el crimen, pero con ellos el crimen sigue aumentando.

En alguna parte hay algo básicamente equivocado. Lo que están haciendo no tiene relación con el problema. La persona que está cometiendo un crimen no es un criminal, es un enfermo. No necesita ser arrojado a una prisión y torturado, tiene que ser internado en un hospital psiquiátrico y atendido médicamente, con respeto. No es culpa suya.

Ahora contamos con todos los recursos para transformar a ese hombre en un ser humano digno.

No es necesario servir a los demás; lo necesario es compartir tu consciencia, tu conocimiento, tu ser, tu respeto. Pero claro, primero debes tenerlo.

Para mí, el problema más grande de la Humanidad es que no sabe nada acerca de meditación. Para mí, ése es el mayor problema. Ni la población, ni la bomba atómica, ni el hambre... no, ésos no son los problemas básicos; pueden ser fácilmente solucionados por la ciencia.

El único problema básico que la ciencia no será capaz de solucionar es que la gente no sabe cómo meditar.

A mi gente le digo: primero sé egoísta, completamente egoísta: florece. Logra el florecer, a desarrollar una fragancia y luego espárcela. Entonces compártela con esa gente desafortunada, que tiene el mismo potencial que tú, pero a quienes la vida no ha dado la oportunidad de ir hacia dentro, para saborear su propia divinidad.

Estoy en contra de todas las religiones, porque para mí, lo que han hecho es completamente inútil. Pero lo hacen con hermosas palabras y esconden cosas tras esas bellas palabras.

Te enseño a ser natural. Y te enseño a aceptar tu naturalidad. Hay algo que sé con seguridad: cuando hayas florecido, compartirás. No hay forma de evitarlo. Cuando la flor se abre no hay modo para ella de retener su fragancia y mantenerla aprisionada. La fragancia escapa. Se extiende en todas las direcciones.

Así que, primero tienes que estar satisfecho, contento. Primero, sé. Después, desde tu ser surgirá una fragancia que se extenderá a muchos. Y no será un servicio, será pura alegría de compartir. Y no hay mayor felicidad que la de compartir tu felicidad.


EL AMOR ES UN LUJO


Osho:
¿Qué sucede con el amor si no hay nada ni nadie que lo reconozca y disfrute?

El hombre madura en el momento en que empieza a amar en vez de necesitar, en que empieza a desbordarse, a compartir, en que empieza a dar. El énfasis es totalmente diferente. Con el amor, el énfasis está en cómo dar, cómo dar más y cómo dar incondicionalmente. Esto es crecimiento; la madurez llegando a ti.

¿Cómo puede la necesidad ser amor? El amor es un lujo. Es abundancia. Es tener tanta vida que no sabes qué hacer con ella, así que la compartes. Es tener tantas canciones en tu corazón que tienes que cantarlas; las escuche alguien o no, eso no es lo importante. Si nadie escucha, también tendrás que cantarlas, tendrás que bailar tu danza.

El otro puede hacer lo mismo, el otro puede no hacerlo, pero en lo que a ti concierne, estás fluyendo, estás desbordándote. Los ríos no fluyen para ti; están fluyendo tanto si estás como si no estás. No fluyen para saciar tu sed, no fluyen para tus campos sedientos; están simplemente ahí, fluyendo. Puedes saciar tu sed, puedes no hacerlo; eso depende de ti. Realmente el río no estaba fluyendo para ti, el río estaba simplemente fluyendo. Que puedas recoger de allí agua para tus campos es accidental, que puedas usar su agua para tus necesidades es accidental.

Cuando no tienes amor, le pides al otro que te lo dé. Eres un mendigo. Y el otro te está pidiendo que se lo des a él o a ella. Ahora bien, dos mendigos extendiendo sus manos uno hacia el otro y ambos con la esperanza de que el otro lo tenga... naturalmente ambos se sienten derrotados y ambos se sienten engañados.

Esta es la paradoja: aquellos que se enamoran no tienen amor, por eso se enamoran. Y porque no tienen amor, no pueden darlo. Y algo más: una persona inmadura sólo se enamora de otra persona inmadura, porque sólo ésta pueden comprender el lenguaje de la otra. Una persona madura ama a una persona madura. Una persona inmadura ama a una persona inmadura.

El problema básico del amor es madurar primero, entonces encontrarás una pareja madura; entonces la gente inmadura no te atraerá para nada. Es sencillamente así. Si tienes veinticinco años de edad, no te enamorarás de un bebé de dos años, no bajarás de nivel. Es exactamente así. Cuando eres una persona madura, psicológica y espiritualmente, no te enamoras de un bebé. No sucede, no puede suceder. Te das cuenta de que no tendría ningún sentido.

En efecto, una persona madura, "no cae en un estado de enamoramiento", sino que se eleva en el amor . La palabra "caer" no es correcta. Sólo la gente inmadura cae; tropiezan y "caen enamorados" (*). De algún modo se las arreglan para estar de pie. Pero apenas encuentran a un hombre o una mujer, ya no se las arreglan tan bien. Se pierden y caen. Estuvieron siempre a punto de caer al suelo y arrastrarse. No tienen espina dorsal, no tienen la integridad necesaria para permanecer erguidos estando solos.

Una persona madura tiene la integridad necesaria para estar sola. Y cuando una persona madura da amor, lo da sin ataduras: simplemente da. Y cuando una persona madura da amor, se siente agradecida de que tú hayas aceptado su amor, no viceversa. No espera que se lo agradezcas. No, en absoluto, ni siquiera necesita de tus gracias. Te da las gracias por aceptar su amor.

Y cuando dos personas maduras están enamoradas, ocurre una de las más grandes paradojas de la vida, uno de los fenómenos más bellos: están juntos y sin embargo tremendamente solos; están tan unidos que casi son uno. Pero su unión no destruye su individualidad, de hecho, la realza; se vuelven más individuos. Dos personas maduras enamoradas se ayudan mutuamente a ser más libres. No implica política, ni diplomacia, ni esfuerzo alguno por dominar. ¿Cómo puedes dominar a la persona que amas?

Cuando has llegado a casa, cuando te has enterado de quién eres, el amor surge en tu ser. Entonces la fragancia que desprendes se esparce y puedes dársela a otros.

¿Cómo puedes dar lo que no tienes ?

Para poder dar algo, el requisito básico y primordial es tenerlo. ¿Cómo puedes dar regalos cuando no los tienes? Lo escuchas y lo entiendes, pero el problema surge porque tu entendimiento es intelectual. Si ha penetrado en tu ser, si has visto su verdad, no surgirá ninguna pregunta.

Entonces olvidarás todas tus relaciones de dependencia y empezarás a trabajar en tu propio ser, aclarando, limpiando, haciendo tu núcleo interior más alerta, consciente; empezarás a trabajar en esto. Y cuando empieces a sentir que estás logrando una cierta totalidad, te darás más cuenta de que el amor está creciendo contigo, es un subproducto.

No necesita ser reconocido, no necesita reconocimiento, no necesita certificados, no necesita que nadie lo pruebe. El reconocimiento del otro es accidental, no es esencial para amar; el amor seguirá fluyendo. Aunque nadie lo saboree, aunque nadie lo reconozca, aunque nadie se sienta feliz, aunque a nadie le encante, el amor seguirá fluyendo, porque en su mismo fluir te sientes tremendamente alegre, tremendamente feliz. En el fluir mismo... Cuando tu energía está fluyendo...

Estás sentado en una habitación vacía y la energía está fluyendo y llenando la habitación vacía con tu amor; no hay nadie allí, las paredes no te dirán: "Gracias." No habrá nadie para reconocerlo, no habrá nadie para saborearlo. Pero eso no importa en absoluto.

Tu energía liberándose, fluyendo... te hará feliz. La flor es feliz cuando libera su fragancia a los vientos; que el viento lo sepa o no, ésa no es la cuestión.

Yo soy, yo soy. Haya discípulos o no, eso carece de importancia. No dependo de ti. Y todo mi esfuerzo aquí es conseguir que tampoco tú dependas de mí. Estoy aquí para darte libertad. No quiero, de ninguna forma, anularte. Sólo quiero que seas tú mismo. Y el día en que esto suceda, cuando seas independiente de mí, serás capaz de amarme realmente. No antes.

Yo te amo. No puedo evitarlo. No es cuestión de que pueda amarte o no, simplemente te amo. Si no estuvieses aquí, este auditorio estaría lleno de mi amor, no habría ninguna diferencia. Estos árboles todavía recibirían mi amor, estos pájaros lo seguirían recibiendo. E incluso si todos los árboles y los pájaros desaparecieran, no sería diferente; el amor seguiría fluyendo. El amor es, y por tanto el amor fluye.

AMOR Y MEDITACIÓN

Osho:

En lo profundo de mí hay un anhelo de amor permanente. ¿Es eso una estupidez?

El amor puede existir en dos dimensiones: horizontal o vertical. Estamos familiarizados con el amor horizontal; ésa es también la dimensión del tiempo. La vertical es la dimensión de la eternidad.

En tu corazón anhelas lo permanente; ahí has mal interpretado. Pero esa mala interpretación es casi universal porque conocemos sólo un plano: el horizontal, la dimensión del tiempo. En esa dimensión hay sólo dos posibilidades:

O algo es momentáneo, o es permanente. Pero lo permanente no es otra cosa que muchos momentos uno junto al otro; eso también empieza y termina. La permanencia no es eterna, no puede serlo. Nada puede ser eterno en el tiempo. Lo que nace en el tiempo está destinado a morir con el tiempo. Si hay un principio, hay un fin.

Y tu amor tiene un comienzo; empieza en un cierto momento en el tiempo. Entonces tiene que acabar. Sí, puede terminar más tarde o más temprano. Si termina rápido tú lo llamas momentáneo; si tarda un poco más de tiempo en llegar a su fin, lo llamas permanente. Pero esa permanencia tampoco llenará de satisfacción al corazón, porque el corazón anhela aquello que no acaba nunca, aquello que es para siempre. Es la añoranza de Dios. Dios es otro nombre para el amor eterno.

Pero la mente no sabe nada acerca de la eternidad. El corazón añora lo eterno, pero la mente continuamente interpreta los anhelos del corazón. Y la mente sólo conoce, o bien un amor vivido durante muy poco tiempo, o el amor vivido durante un poquito más de tiempo. Pero aunque el amor perviva un poco más, el miedo de que se acabe siempre estará ahí. Y tu miedo está justificado; se va a terminar. En realidad, durará más si no eres inteligente. Si eres muy, muy torpe y muy, muy poco inteligente te llevará mucho tiempo el darte cuenta de la futilidad de ese amor. Si eres muy inteligente se acabará rápido porque verás que no es gran cosa.

Cuanto más inteligente es una persona, más corta será la duración de su amor, del amor tal y como lo conoces. Por eso a medida que la Humanidad se vuelve más inteligente, el amor se va convirtiendo en un fenómeno de corta duración. En el pasado era casi permanente; no había algo como el divorcio. Todavía no hay algo como el divorcio en los países incultos. Cuanto más educado, culto y sofisticado se vuelve un país, el promedio de divorcios aumenta en la misma proporción, por la sencilla razón de que la gente se da cuenta de que se aburre el uno del otro. No tiene sentido seguir alargándolo, es mejor terminar.

Pero la mente puede terminar una cosa e inmediatamente sustituirla por otra ilusión, una y otra vez. La mente no aprende. Incluso la persona inteligente sigue sin aprender. Y la mente se ha hecho tan poderosa que nada de lo que surge del corazón llega nunca a ti, a tu ser, sin que ella la interprete.

El corazón dice "eternidad" y la mente interpreta "permanencia". Ahí es donde te equivocas. El anhelo del corazón es una dimensión vertical; ésa es la dimensión de la meditación.

No te estás comportando como un estúpido por culpa del anhelo del corazón, sino que lo estás interpretando mal. Tú anhelas un amor que nazca de la meditación, que no nazca de la mente. Ese es el amor del que hablo continuamente. Ese es el amor del que habla Jesús; ése amor es Dios. No es tu amor; tu amor no puede ser Dios. Tu amor es solamente un fenómeno mental; es biología, es fisiología, es psicología, pero no es eterno.

Te sugiero que si realmente estás dispuesto a satisfacer el anhelo de tu corazón, olvides entonces todo lo referente al amor. Primero dedícate a la meditación, porque el amor surgirá de la meditación. Es la fragancia de la meditación. Meditación es la flor. Deja que se abra. Deja que te ayude a moverte en la dimensión de lo vertical, en la no mente, en la ausencia de tiempo, y entonces, de pronto, verás que la fragancia está ahí. Entonces es eterno, entonces es incondicional.

Ningún sueño puede ser permanente y tu amor es un sueño. Y la mente sólo puede soñar; no puede darte la realidad.

Sal de la mente. Olvida todo sobre el amor. No tienes ninguna comprensión del amor; no puedes tenerla. Sólo a través de la meditación cambiarás la dimensión de tu ser. De la horizontal pasarás a la vertical. De vivir en el pasado y en el futuro... Ahora bien, ¿por qué ese querer la permanencia? "Permanencia" quiere decir que estás tratando de contar incluso con el futuro. Quieres que siga siendo como es, aun en el futuro, pero, ¿por qué?

En realidad ya debe de haber volado lejos; sólo entonces empiezas a pensar en lo permanente.

Cuando dos amantes están realmente ilusionados no piensan en la permanencia de su amor. Pregunta a cualquier pareja de amantes en sus días de luna de miel; no les importa. Saben que van a estar juntos para siempre.

Pero en el momento en que empieza a escaparse de tus manos, la mente dice: "Ahora aférrate. Hazlo permanente. Haz todo lo que puedas para hacerlo permanente. No te fijes en las fisuras que se están produciendo. No mires, evítalo, olvídalas del todo. Sigue tapándolas, arréglatelas de algún modo".

Pero estás pidiendo lo imposible.
Yo te puedo enseñar meditación y desde ella surgirá una cualidad diferente de amor . Entonces no será tontear. Entonces será sabiduría, no tontería. Entonces no "caes enamorado" (*); te elevas en el amor. Entonces el amor es una cualidad tuya.

Así como la luz rodea a la llama, el amor te rodea. Tú eres amoroso, eres amor.

Entonces es eterno. No está dirigido a nadie. Cualquiera que se acerque beberá de él. Cualquiera que se acerque a ti resultará fascinado por él, enriquecido por él. Un árbol, una roca, una persona, un animal, no importa. Incluso si estás sentado, solo... Buda, solo, sentado bajo su árbol está irradiando amor. El amor está constantemente lloviendo a su alrededor. Eso es eterno y ése es el verdadero anhelo del corazón.

( de Vida, Amor, Risa )

 
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